sábado, 29 de marzo de 2014

GM: DEVELOPMENT OF Bt RESISTANCE



GM: APRENDICES DE HECHICERO
Ir contracorriente de la Naturaleza es absurdo; ella reacciona y se defiende. Manipulamos variedades GM para resistir herbicidas y creamos super-malezas resistentes a esos herbicidas. Introducimos genes insecticidas y creamos super insectos que resisten a las toxinas. La oruga de las raíces del maíz es un ejemplo clásico de desarrollo de resistencia al maíz Bt, constituyendo una seria amenaza para las dos terceras partes de maíz de los EEUU. ENGLISH VERSION BELOW.


 Image: Tom Hlavati

VORAZ ORUGA EVOLUCIONA PARA ALIMENTARSE DEL MAIZ GM CREADO PARA CONTROLARLA. (de un artículo por Brandom Kein en www.wired.com/wiredscience, citado por The Cornucopia Institute, Mar. 20, 2014)
Image: Credit: Tom Hlavaty, Cornucopia Institute
Años después de estar prediciendo que pasaría – y luego de años de que las empresas, los productores y las autoridades las ignoracen -  los científicos documentaron la rápida evolución de la oruga de las raíces del maíz Bt genéticamente modificado para resistirla. Así nombrado por el gen que produce la toxina pesticida del Bacillus thuringensis, el maiz Bt constituye hoy las tres cuartas partes del maíz producido en los EEUU.
Plantado por primera vez en 1996, las poblaciones de la oruga de la raíz y del barrenador del maíz, otra peste común de ese cultivo, cayeron dramáticamente en todo el Medio Oeste norteamericano. Los rendimientos crecieron y los agricultores redujeron el uso de pesticidas convencionales que causan un gran perjuicio ecológico.
Pero los científicos que estudiaron la evolución de la resistencia al insecticida estuvieron advirtiendo sobre problemas inminentes. Si una oruga de la raíz sobrevive a la exposición de la toxina Bt tendría el campo abierto en el cual reproducirse; así, si no se manejara el cultivo adecuadamente, rápidamente emergería la resistencia.
Clave para un manejo efectivo, dijeron los científicos, eran los refugios separados y plantados con maiz no-BT. Dentro de esos espacios las orugas seguirían siendo susceptibles a la toxina Bt y al copular con las orugas susceptibles en los campos circundantes se prevendría el aumento de resistencia en los genes de la colonia.
Pero las recomendaciones de los propios científicos – un panel asesor reunido en el 2002 por la EPA (Agencia de Protección Ambiental de los EEUU) que sugirió que debía separarse hasta un 50 % de la superficie cultivada para constituir estos refugios no-Bt – fue resistido por los semilleros y eventualmente por la misma EPA, la que estableció en una guía voluntaria para refugios la separación de entre un 5 y un 20% de la superficie del cultivo. Muchos productores ni siquiera siguieron esas recomendaciones. Y así fueron llegando denuncias de infección con gusano de la raíz del maíz de los estados de IOWA, partes de Illinois, Minnesota, Nebraska y Dakota del Sur. Se determinó que maíces genéticamente modificados para producir múltiples toxinas Bt – las llamadas variedades ’apiladas’ – no serían  de mucha ayuda para disminuir la velocidad de evolución de la resistencia del gusano como se esperaba en un principio.
Además de aumentar el tamaño de los refugios los productores necesitan también variar los maíces plantados en sus campos en lugar de plantar maíz año tras año.
Hasta el 2010, año en que las objeciones de entomólogos organizados en las principales universidades norteamericanas fozaron a los principales semilleros a permitir a investigadores externos el estudio del maíz Bt, sus cultivos estuvieron fuera del alcance de los investigadores.  “Una vez que tuvimos acceso legal la resistencia fue documentada en solo un año”, dice el entomólogo Elson Shields de la Universidad de Cornell. “Antes de esto pudimos comprobar fracasos pero no se nos permitió estudiar la resistencia”.
La aparición de la resistencia de la oruga de la raíz se esperaba desde el principio, pero el afán de ganancias inmediatas de la industria de las semillas transgénicas hizo que los científicos privados fueran ignorados.
Comentario del Editor del blog:
Vemos que las mismas compañías que proponen resolver el problema del hambre del mundo por medio de los cultivos GM tratan de evitar los estudios científicos independientes sobre sus maíces que ya están sufriendo serias bajas en sus rendimientos. Estas empresas seguirán invirtiendo fortunas en el desarrollo de nuevas variedades GM para superar este problema, protegiendo lo invertido a través de patentes y así controlar la producción mundial de alimentos. Y esto respaldadas por agencias oficiales que fueron creadas para proteger a los agricultores y los consumidores, y no a la industria biotecnológica.
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GM: SORCERER’S APPRENTICE
Going countercurrent Nature is absurd; Nature reacts and defends itself. We manipulate GM varieties to resist herbicides and create super-weeds that resist those herbicides. We introduce insecticide genes and create super-bugs that resist those toxins. Corn rootworm is a classic example of developing resistence to Bt constituting a serious threat to two thirds of the US corn production.
VORACIOUS WORM EVOLVES TO EAT BIOTECH CORN ENGINEERED TO KILL IT (from an article by Brandom Kein in www.wired.com/wiredscience , cited by The Cornucopia Institute, March 20, 2014)
After years of predicting it would happen — and after years of having their suggestions largely ignored by companies, farmers and regulators — scientists have documented the rapid evolution of corn rootworms that are resistant to Bt corn. Named for the pesticidal toxin-producing Bacillus thuringiensis gene it contains, Bt corn now accounts for three-quarters of the U.S. corn crop.
First planted in 1996, Bt corn populations of rootworms and corn borers, another common corn pest, had plummeted across the Midwest. Yields rose and farmers reduced their use of conventional insecticides that cause ecological damage.
But scientists who study the evolution of insecticide resistance were warning of imminent problems. Any rootworm that could survive Bt exposures would have a wide-open field in which to reproduce; unless the crop was carefully managed, resistance would quickly emerge.
Key to effective management, said the scientists, were refuges set aside and planted with non-Bt corn. Within these fields, rootworms would remain susceptible to the Bt toxin. By mating with any Bt-resistant worms that chanced to evolve in neighboring fields, they’d prevent resistance from building up in the gene pool.
But the scientists’ own recommendations — an advisory panel convened in 2002 by the EPA suggested that a full 50 percent of each corn farmer’s fields be devoted to these non-Bt refuges — were resisted by seed companies and eventually the EPA itself, which set voluntary refuge guidelines at between 5 and 20 percent. Many farmers didn’t even follow those recommendations. So, reports of rootworm-damaged Bt corn came in from Iowa, parts of Illinois, Minnesota, Nebraska and South Dakota. Corn engineered to produce multiple Bt toxins — so-called stacked varieties — won’t do much to slow the evolution of rootworm resistance, as was originally hoped.
In addition to increasing refuge sizes, farmers also need to vary the crops planted on their fields, rather than planting corn season after season.
Until 2010, after organized objections by entomologists at major agricultural universities forced seed companies to allow outside researchers to study Bt corn, the crop was largely off-limits. “Once we had legal access, resistance was documented in a year,” entomologist Elson Shields of Cornell University said. “We were seeing failures earlier but were not allowed to test for resistance”
Rootworm resistance was expected from the outset, but the Bt seed industry, seeking to maximize short-term profits, ignored outside scientists.
Comment by the blog’s Editor:
We see that the same companies that propose solving world hunger using GM crops try to prevent independent scientific insect resistance studies in their corns that are already affecting yields. They will keep pouring fortunes developing new GM varieties to overcome this problem, protecting their investment through patents, thus controlling world food production. All this backed by official agencies that have been created to protect farmers and consumers, not the biotech industry.
Jorge Casale, Blog’s Editor, www.allorganics21.blogspot.com

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