lunes, 10 de agosto de 2015

AGROTÓXICOS O AGROINSUMOS

AGROTÒXICOS O AGROINSUMOS    (ENGLISH VERSION BELOW: Agrotoxics or agroinputs)
Muy a menudo los ecologistas usamos esos términos como sinónimos o equivalentes. Pero ciertamente no lo son. Es preciso tener muy en cuenta la diferencia entre ellos so pena de exponernos a crìticas por parte de quienes tildan a los ecologistas de “pseudoambientalistas”.


En un artículo en el suplemento Maiz del diario La Nación de Buenos Aires del 9 de este mes (1), después de una abundante introducción mencionando principios con los que todos, ecologistas o no, estamos de acuerdo, el autor hace mención de que los pseudoambientalistas y políticos dogmatizados hábilmente presentan a los agroinsumos como “agrotóxicos”.
Qué es un agroinsumo y cómo se diferencia de un agrotóxico.  Busquemos la etimología de esas palabras. Sería una verdad de Perogrullo decir que un agroinsumo es un insumo empleado en el agro. Y que “insumo” es, según el diccionario de la Real Academia Española, un  “Conjunto de bienes empleados en la producción de otros bienes”, en nuestro caso, bienes agrícolas. En cambio un agrotóxico sería una sustancia empleada en el agro que resulta tóxica (según el mismo diccionario: perteneciente o relativo a un veneno o toxina). Por lo tanto, no todo agroinsumo es un agrotóxico. Por esto los ecologistas – en especial los orgánicos - tenemos que ser cuidadosos cuando hablamos de agrotóxicos.
Es cierto que muchos agroinsumos son agrotóxicos en mayor o menor grado. Pero no todos lo son. Los ecologistas no nos oponemos indiscriminadamente al uso de agroinsumos, como no podría ser de otro modo. Pero sí nos oponemos al uso de los agrotóxicos.
El autor del citado artículo también opina que los “pseudoecologistas” se oponen a la biotecnología. Otro error de concepto etimológico. El artículo sugiere que la biootecnología “es la ingeniería dirigida sobre los fenómenos que la evolución natural concreta desde que nació el mundo”. Obviamente, el autor se estaría refiriendo a la ingeniería genética (tecnología de la manipulación y transferencia del ADN de un organismo a otro) pero que la evolución, salvo quizás en algunos escasísimos casos, no salta en la naturaleza de una especie a otra como lo puede hacer la ingeniería genética. Por el contrario, el término “biotecnología” se refiere a la tecnología aplicada a los procesos biológicos, que puede incluir o no a la ingeniería genética. Cuando un agricultor cruza una variedad de maíz con otra persiguiendo un fin determinado está haciendo biotecnología; cuando en el laboratorio se introduce un gen de una especie en otra, se estaría haciendo bioingeniería.
El autor del citado artículo opina que mediante procesos tales como la ingeniería genética será posible proveer de alimentos a la humanidad “sin comprometer la sostenibilidad ambiental…” Esta es una apreciación demasiado arriesgada. En primer lugar, si creamos a contracorriente de la naturaleza especies resistentes a agroquímicos de mayor o menor toxicidad que a su vez desarrollan resistencia en esas mismas especies, lo que demanda el uso de agroquímicos aún más tóxicos, no vemos de qué manera se está promoviendo la “sostenibilidad ambiental”. Tampoco vemos cómo se “generará desarrollo regional”, cuando esos desarrollos de la bioingeniería obligan a usar más agroinsumos costosos para campesinos de las regiones menos afortunadas y, además, les obliga a pagar royalties por semillas que no pueden reproducir debido a las onerosas patentes sobre propiedad intelectual.
Quien escribe estas líneas no quiere entrar en la discusión respecto de las virtudes o defectos del empleo de agroinsumos o de la transgenia en sí. Lo que sí pretendería es que quienes los defienden no intenten presentarlos como inevitables salvadores de la humanidad.
(1)   “Conversar, explicar y abrir las mentes”, por Gastón Fernández Palma, presidente de Mainar, Asociación Maiz y Sorgo Argentino, diario La Nación, suplemento Maíz, pg.2, domingo 9 de agosto, 2015)
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AGROTOXICS O AGROINPUTS 
Often us ecologists use both words as synonims or equivalent, but they are certainly not.  Ecologists must be careful in order to avoid criticism from those that call them “pseudo-environmentalists”.
In an article in the supplement Maiz in Buenos Aires’ newspaper La Nacion, Aug. 9, 2015, (1), after an extensive introduction praising a number of principles which us all – ecologists or not – agree, the author mentions that the pseudo-environmentalists and dogmatized politicians present agroinputs as “agrotoxics”.
What is an agroinput and how is it different from agrotoxics. Let’s consider the etimology of those words. It would be a truism if we say that an agro-input is an input used in agriculture. An “input” is any good used  to produce other product, in our case, an agricultural product. On the other hand, an agrotoxic is an agricultural input that is toxic. Therefore, not all agro-inputs are agro-toxics. And this is why us ecologists – and specially Organics – must be careful when we refer to agrotoxics.
It is true that many agro-inputs are toxic to a larger or lesser extent. But not all of them are. Us ecologists do not oppose the use of agro-inputs,but we do oppose the use of agrotoxics.
The author of the aforementioned article also says that “pseudoecologists” also oppose biotechnology. Another etimologic conceptual error.  The article suggests that biotechnology “is engineering directed on the phenomena that natural evolution follows since the world was born”. Obviously, the autor may be making reference to genertic engineering, the technology that manipulates and transfers ADN from an organism to another. In nature this process seldom occurs jumping above species as genetic engineering does.
On the contrary, the term “biotechnology” refers to a technology applied to the biological processes, and might include or not  genetic engineering. When a farmer crosses different varieties of corn seeking a special result he is doing biotechnology. On the other hand, when a researcher in a laboratory introduces a gene of one species into another, he is doing bioengineering.
When the author of the aforementioned article believes that the world could be fed through genetic engineering “without compromising environmental sustainability…” he is making a much too risky proposition. To start with, if we create species resistant to chemical herbicides countercurrently to nature, superweeds are generated that require much more toxic herbicides, and we do not see how this will be promoting “environmental sustainability”. And cannot see how it will generate “regional development”, when those bioengineering varieties force farmers in less developed areas to use more costly agro-inputs, and on top of this they will have to pay royalties for seeds that he cannot reproduce due to patents on intellectual property.
We do not want to engage in the discussion of whether the use of agro-inputs or bioengineering are good or bad. What we do expect is that those that defend them stop trying to promote them as unavoidable saviors of humanity.
(1) “Conversar, explicar y abrir las mentes”, by Gastón Fernández Palma, president of  Mainar, Asociación Maiz y Sorgo Argentino, La Nación newspaper, supplement Maíz, pg.2, Sunday Aug. 9, 2015)  


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