jueves, 10 de septiembre de 2015

AUTOSERVICIO PARA ALIMENTOS ORGÁNICOS EN PARIS

AUTOSERVICIO PARA ALIMENTOS ORGÁNICOS EN PARIS (mail@freshplaza.com;  Boletines¸ Sep. 10, 2015) (ENGLISH VERSION BELOW: AUTOMATS FOR ORGANIC FOOD IN PARIS)
Ideas para acercar productos orgánicos a los pueblerinos bajando costos operativos.


A mediados del siglo pasado los precursores de los alimentos rápidos atendían cientos de miles de clientes por día en cantinas de autoservicio que retiraban sus platos de lockers metálicos operados por monedas.  
Hoy empresarios de Francia y Escocia aprovechan el concepto del autoservicio que alguna vez simbolizaban la modernidad para ayudar a los clientes a acercarse a la tierra. Sus instalaciones de autoservicio no ofrecen burgers o papas fritas sino productos orgánicos frescos producidos localmente.
Joseph Petit no tiene empleados en sus dos negocios Au Bout du Champ (“al final del campo”)  en Paris y los cubículos contienen fresas recién cosechadas, huevos recogidos en el día y prolijos atados de zanahorias o cebollas de verdeo según sea la temporada. Los clientes eligen el cubículo que contiene el alimento que desean y pagan en un mostrador lo que abre el compartimento elegido.

Es un sistema que ofrece alimentos frescos a los pobladores urbanos que carecen de muchas oportunidades de obtenerlos, al tiempo que apoya la agricultura local de pequeña escala.

Petit mantiene una relación directa con una media docena de productores a los que compra sus productos, los que varían según el tiempo del año. Los granjeros cultivan una vriedad de vegetales, frutas, hongos y hierbas, además de huevos y jugos. Todos ellos se encuentran a menos de 100 km de Paris y Petit y sus colegas van personalmente a recoger la cosecha cada día. 
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AUTOMATS FOR ORGANIC FOOD IN PARIS (mail@freshplaza.com;  Boletines¸ Sep. 10, 2015)

A precursor to the era of fast food, automat eateries served hundreds of thousands of customers a day throughout the mid-20th century, allowing on-the-go diners to pick hot dishes from coin-operated metal ­lockers.

Today, entrepreneurs in France and Scotland are appropriating the concept that once symbolised modernity to help customers get back to the land. Their automats offer not burgers and fries, but fresh and local ­produce.
Joseph Petit employs no staff at his two Paris stores. Both called Au Bout du Champ (“at the end of the field”), the small spaces are stacked with metal cubbies containing just-picked strawberries, hours-old eggs and neat bunches of carrots or spring onions, depending on the season. Customers choose the box that contains the food they want to buy, then pay at a console which then opens the appropriate door.

It’s a system that brings fresh food to urban areas where few other options exist, while also supporting local, small-scale ­agriculture.

Petit maintains direct relationships with the half-dozen or so producers he buys from; the suppliers vary according to the season. The farmers cultivate a variety of vegetables, fruit, mushrooms and herbs, in addition to eggs and juice. All of them work within 100 kilometres of Paris, and Petit and his colleagues go to collect the fresh harvest every day for delivery. 

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