lunes, 8 de febrero de 2016

USO Y ABUSO DE ANTIBIÓTICOS



ABUSO DE LOS ANTIBIÓTICOS, UNA NUEVA ADVERTENCIA. (ENGLISH VERSION BELOW:
ANTIBIOTICS ABUSE, A NEW WARNING)
No es nada nuevo que muchos científicos responsables han estado advirtiendo acerca del abuso de los antibióticos no solo en el cuidado de la salud humana, sino también – y principalmente – en las prácticas ganaderas. Ahora, se ha encontrado en varios países una clase específica de gen en bacterias que las hace resistentes a los tratamientos con los últimos antibióticos.


Los antibióticos son un recurso milagroso en el tratamiento de infecciones de todo tipo. Pero algunos médicos recetan antibióticos con cierta liviandad, lo que ha conducido a la aparición de resistencia de las bacterias a los mismos y a la consecuente necesidad permanente de desarrollar otros nuevos. El problema, sin embargo, es que están apareciendo casos en los que las bacterias son inmunes hasta a los más recientes antibióticos.
En la práctica veterinaria convencional se usan antibióticos no solo para el tratamiento de problemas de salud animal, sino que también se usa y abusa de cantidades masivas de los mismos como medida preventiva o, peor aún, como promotores de crecimiento, lo que conduce al desarrollo de “superbacterias”, así llamadas porque las infecciones que estas provocan son resistentes a los antibióticos de último recurso.
Un artículo reciente publicado en Canadá (*) su autora, Elizabeth Church, se refiere a este serio problema diciendo que: “Una caza mundial por parte de investigadores está descubriendo un nuevo gen de superbacteria, aún en Canadá, renovando la preocupación sobre la proliferación de bacterias resistentes a las drogas y despertando un llamado a la acción global para la reducción del uso de antibióticos en la producción animal”.
El nuevo gen, llamado MCR-1 hace a las bacterias inmunes a los antibióticos más recientemente desarrollados; fue mencionado por primera vez en Noviembre en la revista Británica The Lancet, pero ha sido identificado más tarde en varios países.
Añade Church: “Para los científicos que están estudiando la resistencia a las drogas, lo descubierto constituye el último ejemplo de lo que se ha venido diciendo por años: que a menos que se tome la decisión de disminuir el uso de antibióticos, especialmente en ganado saludable, la efectividad de estas drogas que salvan vidas se verá grandemente disminuida”.
El artículo sigue mencionando que Bob Hancock, un investigador titular Canadiense de la Universidad de British Columbia, especialista en el grupo de antibióticos llamados polimixinas – las drogas que, incluyendo la colisistina, a las que el recientemente descubierto gen hace a las bacterias resistentes – considera que esa resistencia es producida por un plásmido, lo que el Dr. Hancock describe como “un círculo de DNA que fácilmente puede transmitir la resistencia de un organismo a otro propagándola”. Según el artículo, investigadores en más de una docena de países han reportado ahora la presencia de este tipo de resistencia.
Gerry Wright, un microbiólogo de la Universidad McMaster en Hamilton, “dice que la distribución de las bacterias resistentes es, como el cambio climático, un insidioso problema que no puede ser resuelto por ninguna nación individual”. Añade que “una medida concreta a tomar por la Unión Europea sería detener el uso extensivo de antibióticos en ganado, incluyendo la colisistina, para favorecer el crecimiento de los animales, en lugar de usarlos solo para tratar a los animales enfermos”.
Esto es lo que han estado repitiendo insistetemente los especialistas en agricultura orgánica durante décadas. No es ético impulsar la producción animal a través de uso preventivo de antibióticos, arriesgando el desarrollo de bacterias resistentes – de manera similar en que se desarrollan las supermalezas por el abuso de los herbicidas químicos – que es la forma en que la Naturaleza responde a quienes van a contracorriente de la misma en lugar de ir a su favor, como agricultores y científicos orgánicos han estado predicando por años.
Solo que ahora no se trata de supermalezas que pueden amenazar la economía de los cultivos, sino de superbacterias que amenazan nuestra vida misma.
(*) CANADIAN SCIENTISTS FIND SUPERBUG GENE IN THREE CASES , Elizabeth Church, The Globe and Mail (Canada), Jan 5, 2016.
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ANTIBIOTICS ABUSE, A NEW WARNING
It is nothing new that concerned scientists have been warning about abuse in the use of antibiotics not only in human health care, but also – and mainly - in livestock practice.  Now a specific kind of gene has been found in bacteria in several countries making them resistant to treatment with antibiotics of last resort.
Los antibióticos son un recurso milagroso en el tratamiento de infecciones de todo tipo. Pero muchos médicos recetan antibióticos con cierta excesiva liviandad, lo que ha conducido a la aparición de resistencia de las bacterias a los mismos y a la consecuente necesidad permanente de desarrollarotros nuevos. El problema, sin embargo, es que están apareciendo casos en los que las bacterias son inmunes hasta en los más recientes antibióticos.
In conventional veterinary practice not only to treat animal health problems but massive preventative use and abuse of antibiotics, or even worse, as growth promoters, leading to the creation of “superbugs”, so called because infections caused by them resist treatment even with newer and stronger antibiotics.
A recent article published in Canada (*) its author, Elizabeth Church, deals with this serious problem. Says the author: A worldwide hunt by researchers is turning up multiple cases of a new superbug gene, including here in Canada, renewing worries about the spread of drug-resistant bacteria and prompting calls for global action to reduce the use of antibiotics in livestock”.
The new gene called MCR-1 makes bacteria immune to more recently developed antibiotics; it was first reported in November in the British journal The Lancet, but it was later identified in several countries.
Adds Church: “For scientists studying drug resistance, the findings are the latest example of what they have been saying for years – that unless steps are taken to curb the unnecessary use of antibiotics, particularly in healthy livestock, the effectiveness of these life-saving drugs will be greatly diminished”.
The article goes on stating that Bob Hancock, a Canada Research Chair at the University of British Columbia, who is a specialist in the group of antibiotics called polymyxins – the drugs, including colistin, to which the newly discovered gene makes bacteria resistant, considers that it seems that resistance is carried on a plasmid, what Dr. Hancock described “as a circle of DNA that can easily transmit from one organism to another to spread the resistance”. According to the article, researchers in more than a dozen countries have now reported the presence of this resistance.
Gerry Wright, a microbiologist at McMaster University in Hamilton, “likens the spread of drug-resistant bacteria to climate change, a creeping problem that can’t be solved by the actions of one nation”. He adds that “one concrete measure, taken by the European Union, would be to stop the large-scale use of antibiotics, including colistin, on livestock to support intensive farming and encourage growth, rather than to treat sick animals”.
This is something that has been insistently repeated by organic agriculture specialists for decades. It is un-ethical to push industrial animal production through the preventative use of antibiotics risking the development of resistant bacteria – in the same way that superweeds are generated by the abuse of chemical herbicides - as Nature’s response to those that try to fight against it, instead of going along with it, as organic farmers and scientists have been pleading for years.  Only that now it is not a case of superweeds that may threaten just the economic production of crops, but of superbugs that threaten our very life.
(*) CANADIAN SCIENTISTS FIND SUPERBUG GENE IN THREE CASES , Elizabeth Church, The Globe and Mail (Canada), Jan 5, 2016.

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