miércoles, 30 de noviembre de 2016

OTRA VEZ LA PELEA POR EL ROTULADO OGM

ES EL ROTULADO TRANSGÉNICO OBLIGATORIO REALMENTE UNA VICTORIA DE LOS CONSUMIDORES? (Extraído de un artículo por Darin Detwiler y Wendy Hess*, Quality Assurance & Food Safety Magazine, [Oct. issue], Oct. 24, 2016)  (English version below: IS MANDATORY GMO LABELING REALLY A VICTORY FOR CONSUMERS?)



Durante la última década numerosas encuestas conducidas por The New York Times, The Washington Post, Consumer Reports y otras fuentes revelaron que más del 90% de quienes fueron consultados apoyan el rotulado de los alimentos genéticamente modificados (OGM). El consumidor norteamericano claramente quiere saber qué hay en los alimentos que ingiere.
Los Senadores Pat Roberts (R-Kan.) y Debbie Stabenow (D-Mich.) introdujeron el proyecto de ley de compromiso titulado Roberts-Stabenow Compromise Bill (S. 764) para crear un estándar nacional obligatorio de alimentos OGM (bit.ly/2bAW4RS). La ley también modificaría el Agricultural Marketing Act (Acta de Comercio Agrícola) de 1946.
Ambas ramas del Congreso aprobaron el proyecto el 29 de julio del 2016 y la ley fue sancionada con la firma del Presidente Obama. Lo cual representa un duelo entre la legislación estatal y la federal ya que esta última se opone al Acta 120 del estado de Vermont sancionada en 2014.
ROTULADO OGM. La nueva ley federal estableció un sistema de texto nacional descriptivo obligatorio para alimentos envasados que contengan ingredientes OGM estipulando:
1.     Tres opciones de rotulado de alimentos:
o    Un código QR que necesita de un smart phone para leerlo,
o    Un símbolo a ser desarrollado por el USDA, o:
o    Una declaración que el alimento contiene ingredientes genéticamente modificados.
2.     Las “pequeñas” empresas podrían proveer información OGM a través de una línea 0800 y la URL de un sitio web exhibido en las etiquetas; empresas muy pequeñas estarían exentas completamente de declarar los OGM . Ambos umbrales serían definidos por el Servicio de Comercio Agrícola del USDA.
3.     La ley permite que todo alimento orgánico sea rotulado “no-OGM”  sin requerir testeo y verificación de que no contiene alguna contaminación con OGM.
4.     En el caso de alimentos no orgánicos que produzcan las compañías que quieran rotular “no-OGM” tendrán que someterlos a un testeo por verificadores de tercera parte tal como el Non-GMO Project, para asegurar que no contienen ninguna contaminación significativa de OGM.
Desafortunadamente, con la sanción de esta ley el debate sobre el rotulado de OGM no está concluido. La nueva ley federal realimenta por lo menos una cuestión: si los OGM son seguros, porqué la industria pelea tan cáusticamente contra su rotulado?
La gran industria se opone al rotulado de OGM. Tanto la Grocery Manufacturers Association como el Food Marketing Institute tienen más de un interés económico en el debate sobre el rotulado de OGM – no solo que representan a las más grandes compañías alimenticias, sino que también tienen un emprendimiento tecnológico conjunto llamado SmartLabel, que fuera promovido como una de las opciones de rotulado en el proyecto de ley Roberts-Stabenow Compromise Bill.
LA PERSPECTIVA DEL CONSUMIDOR. Para los consumidores la cuestión es: el rotulado obligatorio de OGM satisfice su derecho percibido a la información y a la libre elección? Además de los varios resquicios que permiten un rotulado OGM inconsistente, algunos dicen que la ley provee un “divisoria de aguas digital” mencionando la posible falta de interpretación del código QR que requiere un “smart phone” o el acceso a internet para verificar el estatus OGM de productos de consumo específicos envasados.
Si los beneficios a la industria alimenticia como proveedores pesan más que los beneficios para todos los consumidores como receptores y no solo para los privilegiados mejor situados respecto de la frontera digital, entonces tenemos que reconsiderar si esta ley es realmente una victoria de los consumidores.
(*) Darin Detwiler es Consultantor y Profesor Adjunto, Asuntos Regulatorios de Alimentos y de la Industria Alimentaria, Northeastern University (NU).Wendy Hess es Consultora en Regulaciones de Alimentos y la Industria Alimentaria, NU.

---------------------------------------------------------

IS MANDATORY GMO LABELING REALLY A VICTORY FOR CONSUMERS? (Extracted from an article by Darin Detwiler and Wendy Hess*, Quality Assurance & Food Safety Magazine, [Oct. issue], Oct. 24, 2016)
Over the last decade, numerous polls, conducted by The New York Times, The Washington Post, Consumer Reports and other sources reveal that well over 90% of those surveyed support the labeling of foods that have been genetically modified. American consumers clearly want to know what is in the food they eat.
In 2014, legislators in the state of Vermont passed a GMO  Labeling  Law (Vermont Act 120) requiring that products containing genetically engineered ingredients be labeled as such.
Shortly before the law was to take effect, Senators Pat Roberts (R-Kan.) and Debbie Stabenow (D-Mich.) introduced the Roberts-Stabenow Compromise Bill (S. 764) to create a mandatory, national labeling standard for GMO foods (bit.ly/2bAW4RS). The bill also would amend the Agricultural Marketing Act of 1946.
Both houses of Congress passed the bill and, on July 29, 2016, President Obama signed it into law. This represents a duel between state and federal legislation as it preempts Vermont Act 120.

GMO LABELING. The newly minted federal law establishes a national, mandatory system of disclosure for packaged foods that contain GMO ingredients and stipulates:
1. Three options for labeling GMO foods including:
·         A QR code requiring a smart phone
·         A symbol to be developed by USDA, or
·         A statement that the food contains genetically modified ingredients.
2. “Small” companies would be allowed to provide GMO information through 800 numbers and website URLs displayed on labels, and very small food manufacturers would be exempt from the disclosure entirely. Both thresholds are to be defined by the USDA’s Agricultural Marketing Service.
3. The law allows all organic foods to be labeled “non-GMO” without any testing to see whether they contain any GMO contamination.
4. Non-organic foods that companies want to label as non-GMO will have to undergo testing and verification by third-party verifiers, like the Non-GMO Project, to ensure that they do not have any significant GMO content.
Unfortunately, with the signing of this bill into law, the debate over GMO labeling is not over. The new federal law refuels at least one fundamental lingering question: if GMOs are safe, why did the food industry fight so hard against labeling?
Because big food industry opposes GMO labeling. Both the Grocery Manufacturers Association and the Food Marketing Institute have more than one economic driver in the GMO labeling debate — not only do they represent major companies in the food industry, they also have a joint technology venture called SmartLabel, which was embraced as one of the GMO labeling options in the Roberts-Stabenow Compromise Bill.
CONSUMER PERSPECTIVE. For consumers, the question is: Does mandatory GMO labeling really satisfy their perceived right to information and free choice? In addition to the various loopholes allowing inconsistent GMO labeling, some claim that the law provides a “digital divide” citing the lack of access to a QR code requiring a smart phone or Internet access to look up the GMO status of specific consumer packaged goods.
When the benefits to the food industry as the sender outweigh the benefits to all consumers as receivers, not just those with the privilege of sitting on the better side of the digital divide, then we must rethink the designation of this law as a victory for consumers.

(*) Darin Detwiler is Consultant and Adjunct Professor, Regulatory Affairs of Food and Food Industry, Northeastern University (NU).Wendy Hess is Regulatory Consultant for the Food Industry; candidate for an MS degree in Regulatory Affairs of Food and Food Industry, NU.

No hay comentarios:

Publicar un comentario